ROTA: LA VIDA ES DANZA
Hoy al abrir mi ventana, me siento horroriza por lo sucedido con la sentencia a ese grupo de animales en estado salvaje; aunque es más apropiado llamarles piara de cerdos, jauría de perros, vacada de vacas o como ellos entienden Manada. Hoy más que nunca, estoy del ledo de la más débil. Me siento junto a esa mujer “rota” ya que vivo en un país donde la Justicia da carta blanca a violadores y asesinos porque si siento que me van a violar, no puedo entrar en estado de shock. Tengo que gritar, patalear y oponer resistencia física, provocando el que me hagan daño. Para que se note después. Sangre, moratones y alguna fractura, como mínimo, estaría bien para que ningún juez tenga dudas razonables. Así, controlando el instinto de supervivencia que me sale en situaciones de pánico, me enfrente pasivamente, a esas bestias contra las que sé que físicamente no puedo, y no decida volverme tan loca que mi asesinato se la prueba refutable para que alguien ahí fuera crea mi versión. Pero ...