NADA SERIAMOS SIN ALMA
Dúchenme… son de esas palabras que cuando las oyes por primera vez te puede sonar a un lugar o país muy lejano, como Kiribati situado en el océano Pacífico. -¡Ojala fuese así!... Y ojala, aquellos que conviven con él, pudieran regresar de ese maldito lugar. Tan solo vasta dos palabras para cambiar la vida de una familia: distrofia muscular. Cuando a un hijo, le es diagnosticada esta enfermedad rara incurable, el mundo de una familia puede desmoronarse por completo. Imagino que ya nada es igual: sufrimiento, dolor, rabia… son sentimientos que pueden agolparse. Pero, sin embargo, sé que en el fondo del “alma” pronto se transforma todo ello en valentía, lucha y esa clase de amor incondicional que solo una madre sabe dar. En estos días he podido verte de nuevo en las redes, Alma. Te he visto dando una gran lección a toda esa burocracia, que en ocasiones se aleja de las personas, como una fría maquinaria, ya que precisamente carecen de “alma” denegando ...