Mujer de rostro sencillo es la Inmaculada
Publicado en diciembre 2008
En Torrevieja se viven fiestas que siendo de otras
comunidades o países llenan de color nuestras calles. Incluso han pasado la
frontera de lo ajeno para poseer cierto “gracejo” y sabor salino. Sin embargo
las hay que tienen la herencia trasmitida por nuestros abuelos.
Al llegar el mes
de Diciembre vemos como la ciudad se trasforma en el pueblo de misa mayor y
procesión entorno a la “Inmaculada Concepción”. Hablo del sentir del
pueblo y de ese pilar que es la Virgen. Pero
además de lo puramente litúrgico está el reencuentro con aquellos que
naciendo aquí se han creado un futuro lejos. Y un año más vuelven con los suyos
-que son los nuestros- a pasar un día de fiesta. Ausentes, que no lejanos o
separados de una tierra donde se encuentran las raíces, que amanera de cordón
umbilical, los unen a Ella, a la Inmaculada, como el hijo está unido a la
madre. Ese sentimiento ayuda a ver desde
lejos a esta Torrevieja como horizonte. Algo difícil de explicar con palabras
ya que Torrevieja es "la Purísima".
- Sino ¿Qué sería de la Virgen sin
un pueblo que la vitorea con el corazón en la mano?... aún más, ¿Qué sería de
los torrevejenses sin Ella?.
La respuesta es bien sencilla: ¡Sin Ella...
nada!
Cuanto se celebra sería posible. Me refiero a la Fe y la
Devoción que "hemos mamado" de nuestros padres. Pero son días de
fiesta donde existen otros protagonistas... los cabezudos. Personajes que sigue
encandilando a los más pequeños y entusiasmando a los mayores. Tras el primer cohete comienza la cancioncilla, ¡Serafina
la rubiales, es una chica muy fina/ Serafina, Serafina...! Y de pronto aparecen en la puerta del Ayuntamiento -casa oficial
de la Lily, el Ogro, el Lobo y los Cabezudos- los que dibujan el miedo y la
alegría en las caras de los pequeños. Las figuras desproporcionadas
forman una grotesca procesión, mientras se oye: Los gigantes
y cabezudos son cosa de críos.
-¡Ya, ya... de críos!.El sonido de la “charamita” despierta el chaval que se lleva dentro y sin pensarlo coge al hijo, sobrino, nieto o vecino y salimos a la calle en busca del gentío. Detrás o bajo esas figuras dos familias de este pueblo -los Corchete y actualmente los Ferrández Soriano- dan vida a la Lily, el Lobo, el Ogro y los enanos cabezotas. Durante años se han mimetizado, a excepción de sus piernas que comparadas con los cuerpos son excesivamente pequeñas. Escoltando el cortejo, la musicalidad del charamitero, una estirpe de músicos que han contribuido a las fiestas durante generaciones. A todo ello se suma quien provoca el estruendo de los cohetes. Su llamada es el aviso cada día...
Pero es el que el repiqueteo de las campanas lo que me devuelve a la realidad de esa Imagen menuda. Mujer de rostro sencillo perfumada de naranjos y rosas blancas. Es sabido que Torrevieja posee dos mares. En uno, la madre espera al hijo que se fue a otras tierras. Entorno al otro, el pueblo levantó un templo donde reza a la Inmaculada. Aquí frente a Ella todo sigue lo mismo. Y es aquí, junto a Ella, cuando siento que estoy de nuevo en casa.