Tú me cuentas
I
Tú me cuentas…
Me dibujas historias increíbles
de
piratas,
que navegan por mares lejanos
persiguiendo sueños
envueltos en tesoros
de espuma clara.
Mientras quedan atrapados
entre la noche y el alba.
Mares donde la vida
bulle
entre las algas.
Enredada en cabelleras
de esa Medusa
que en las profundidades
crea una vida de sueños
entre tesoros de conchas
y nácar.
Tú me cuentas…
Y me dices que las batallas
solo son sueños
de noche…, y de día
la zozobra de un rayo
del sol
nos guía
juega, despierta y
mas tarde se escapa,
para volver junto a nosotros
al despuntar el alba.
Y tú me cuentas…
Que el pirata
al girar el timón
descubre otro mundo
de tesoros inciertos,
el mundo a el se somete
y en ese momento,
todo se vuelve efímero.
Comienza de nuevo
el alba.
II
No conozco mares
de sueños
no vi a un
pirata
¿Que es un
tesoro de espuma?
Mi mar es
pequeño, tranquilo
mi mar solo
tiene una playa.
No hay Sirenas
que canten
ni cofres donde
se guarde el alba.
Como horizonte,
una línea
es un hilo de
plata.
Junto a una roca
cada tarde, él
descansa.
Es un viejo de
barba blanca
de mirada
profunda y triste
con arrugas en
el rostro
y en sus
huesudas manos
se ve como le
pesan
las mil
jornadas.
Me dijo:
Ya no hay Sirenas.
Fui dueño del
mar
y rey de todas
las playas,
soberano entre
los peces
gobernador de
las mareas
los océanos, las
olas y
donde el cielo
con el mar se unen,
yo fui un dios…
pero hoy no soy
nada.
Su reino esta
preso,
en sus profundos
dominios
esqueletos
descansan
navíos entre
algas.
Muchas fueron
las batallas
muchas las
presas
capturadas.
Un manto negro
cubre el azul
donde la sirena
cantaba.
La mar con
cuidado
se arrima al
viejo
y recoge una
lagrima
que por su
rostro resbala.
Antes de llegar
a la arena
entre sus brazos
recoge la espuma clara
esa perla.
El lucero de la
tarde
con un guiño
saluda al viejo.
Ha llegado la hora
en la que los
poetas
a los mares cantan.

